CORREO ELECTRÓNICO COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO
Usar
el correo electrónico en la oficina se ha vuelto una tarea tan
rutinaria que además de haber transformado nuestros hábitos sociales y
empresariales se ha convertido en la herramienta de comunicación por
excelencia.
Aunque
ya hay quien asegura que su uso excesivo ha provocado que en lugar de ayudarnos
nos perjudique. Y es que en el mundo existen cerca de 2,500 millones de
usuarios de correo electrónico y más de 1,600 millones de emails circulando por
cada segundo.
Por
ello la empresa Acens nos ha advertido que su mal uso puede
convertirlo en la herramienta más ineficaz e improductiva para las empresas. Para
identificar y evitar que esta herramienta se convierta en un dolor de cabeza la
compañía identifica 8 errores cuando se trabaja con el correo electrónico:
1. No
definir el uso del correo electrónico. Existen tantas opciones y
configuraciones de correo electrónico y servicios asociados a éste, como
necesidades tienen las empresas y usuarios por lo que siempre es necesario
definir para que lo usamos y para que no.
2. Olvidar
compaginar diferentes herramientas de comunicación. De la misma forma, la
comunicación por correo electrónico puede no ser siempre la forma enviar
mensajes más rápida e idónea y por ello recomiendan que en caso de
ser posible se sustituya por otras como las redes sociales.
3. No
tener una estrategia multicanal. Un email bien redactado y con un mensaje
potente puede ser un gran medio pero en caso de que no, necesitamos buscar
otros.
4. Ahorrarse
el filtro de spam y detección de malware. Estas soluciones incrementan la productividad
y reducen riesgos. Recuerda que 7 de cada 10 correos electrónicos enviados cada
día son spam y casi 1 de cada 10 esconde algún tipo de malware. Así que
ten cuidado.
5. No
hacer copias de seguridad. Esto podría ocasionarte perdida de alguna
información importante.
6. No
aprovechar las ventajas del correo móvil. Si cuentas con un smartphone
porque no consideras ahorrar tiempo e incrementar tu productividad utilizando
los servicios y aplicaciones incluidas en tu teléfono.
7. No
saber gestionar el correo. Se recomienda crear reglas para la recepción y
envío de mensajes; etiquetar los correos; eliminar los mensajes de la bandeja
de entrada para no releer los mismos correos; compartir tareas, contactos y
calendarios; establecer una relevancia o prioridad a cada mensaje. Otra opción
es no mantener abierta todo el rato la ventana del correo y así no desviar la
atención sobre otras tareas.
8. No
pensar antes de mandar un email. Esta es la regla de oro… cuantas veces
escribimos el correo electrónico y por mal hábito lo enviamos o respondemos sin
terminarlo de escribir, adjuntar el archivo, etc. O por no leer o escribir
correctamente terminamos malinterpretando el tono del correo.






